El Real Conservatorio Profesional de Danza “Mariemma”, perteneciente a la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, tiene como objetivos la formación de profesionales desde la máxima exigencia docente, la educación en valores que refuercen el amor por la danza y la ayuda constante para conformar una personalidad integral a los alumnos, desde el equilibrio, la armonía y la tolerancia.

Guillermina Martínez Cabrejas, Mariemma, nacida en Íscar, Valladolid, el 12 de enero de 1917. Con apenas 2 años se traslada a vivir a París, pero siempre teniendo presente a España.
El ambiente familiar, despierta en ella el interés por la danza española, llegando a ser estrella infantil en el teatro Le Châtelet de París.
Mariemma estudió con los mejores maestros. El Maestro Miralles la introdujo en la Escuela Bolera y Amalio Cuenca en ritmos y estilos flamencos.
Poco a poco fue creciendo en el mundo de la danza, y en 1936 compone su primera coreografía, “El Amor Brujo”, con música de Falla subrayando que muchas de sus coreografías, figuran en los mejores programas de danza del mundo.
Debemos resaltar su intensa carrera de actuaciones por todo el mundo, desde Europa a América.
Destacamos magníficos ballets como “Sombrero de tres picos” o “Capricho español”.
Uno de los lugares donde fue constantemente requerida es La Scala de Milán, como intérprete, coreógrafa o impartiendo cursos.


Tras concluir los bailarines sus estudios, la pretensión del RCPD “Mariemma” no es solo que éstos alcancen una óptima preparación para ocupar puestos relevantes en las mejores compañías del ámbito dancístico nacional e internacional. También resulta de gran importancia que puedan ser capaces de transmitir su amor ya reforzado por la danza, así como el resto de valores que le son propios.
La labor del RCPD “Mariemma” es siempre constante y viva, como la propia esencia de las capacidades artísticas que imparte y con la pretensión de adaptarse constantemente a la realidad.
El ideal del Conservatorio es conseguir elevar la Danza a las más altas cotas de nivel artístico y aumentar su reconocimiento cultural. Por eso, el RCPD “Mariemma” mantiene vivo su compromiso de mejora permanente, actualizándose día a día para seguir ofreciendo una formación lo más completa posible.

El alto nivel del profesorado del Conservatorio ha conseguido a lo largo de sus 60 años de existencia, y continúa haciéndolo, que un elevado número de alumnos educados en la escuela estén hoy trabajando en importantes compañías nacionales e internacionales, tanto de danza clásica como de danza española y contemporánea.
El RCPD dispone de los mejores medios materiales y humanos necesarios para proporcionar a los alumnos una formación de máxima calidad.
El Centro cuenta con un equipo humano que asume sus compromisos con iniciativas de mejora constante y que evalúa cada día la consecución de sus objetivos y el nivel de sus resultados. Es materia primordial del profesorado transmitir los sentimientos, los misterios, la esencia del baile, las vivencias artísticas y sentido de su transformación anímica del baile. En definitiva, formar bailarines. El conocimiento de la danza no se acaba nunca y, consciente de ello, el profesorado es dinámico, activo, en formación continua, tratando día a día de asumir un compromiso personal con la didáctica de la danza.

El origen del Real Conservatorio Profesional de Danza “Mariemma” (RCPD) se remonta al primer tercio del siglo XIX. El 15 de julio de 1830 se crea el Real Conservatorio de Música de María Cristina, en el hermoso Palacete de Bauer, en la madrileña calle de San Bernardo.
Desde ese instante hasta nuestros días, el RCPD ha conseguido posicionarse en vanguardia de las enseñanzas de danza en España, como centro de máxima referencia y gracias al legado imborrable que dejaron nuestros mejores maestros y maestras, cuya labor continúa debido al elevadísimo nivel del profesorado actual.

En aquel hermoso Palacete Bauer comenzaron las enseñanzas de música, danza y declamación con orientación profesionaizada.

En 1940 continuaron las enseñanzas de danza, con la destacada figura de Laura Santelmo, catedrática de las enseñanzas de “bailes folklóricos españoles”, así como con las grandes aportaciones de otros profesores como Pilar Monterde, Antonia Camacho Ruiz, Carmina Miracle y los maestros musicales, Barrenechea y Luis Domínguez.

En 1966 se crea la Real Escuela Superior de Arte Dramático y Danza. Su sede se traslada al edificio del Teatro Real. En esta nueva sede, el Conservatorio de Danza todavía no es independiente pero su propia personalidad ya está consolidada.

Ese mismo año de 1966 se crea la primera cátedra de Danza Clásica para Ana Lázaro. Bajo su dirección comienza esa especialidad. Además, Ana Lázaro realizó el programa de danza clásica en siete años. Este currículo se mantuvo hasta la llegada de la LOGSE.

En 1969 se abrió una tercera etapa que resultó fundamental para la danza española, pues se creó la cátedra de Danza Española para Mariemma, quien regulariza un sistema de enseñanza en donde se ordenan, por primera vez, nuestras danzas en las cuatro formas actuales: Escuela Bolera, Folclore, Flamenco y Danza Estilizada.

En 1985, tras su jubilación, asume la dirección de la sección de Danza Española su discípula y colaboradora Rosa Ruiz.

Aurora Pons, en 1983, accede a la dirección de la especialidad de Danza Clásica.

De 1991 a 2006, la dirección está a cargo de Virginia Valero. En esta etapa se desarrollaron nuevos proyectos como la creación del Taller Coreográfico, la especialidad de Danza Contemporánea y la implantación del Grado Superior.

Actualmente dirige la Escuela María del Mar Mel. Bajo su dirección, el Conservatorio ha experimentado un importante avance y expansión, con nuevos proyectos de calidad y un significativo impulso en cuanto al número de nuevas e interesantes actividades dentro y fuera de nuestras fronteras.

El Grado Superior comienza su andadura y el Conservatorio pasa a llamarse Real Conservatorio de Danza “Mariemma”. Así mismo y con la nueva Ley Orgánica de Educación, LOE, otra nueva etapa comienza en nuestro Conservatorio.