El Puerto de Santa María es una ciudad y municipio español situada en la provincia de Cádiz y en la comunidad autónoma de Andalucía. Es el quinto municipio más poblado de la provincia . Está situada al sur de la península ibérica, en la bahía de Cádiz en la ribera y desembocadura del río Guadalete.

La localidad pertenece, junto a Cádiz, Jerez de la Frontera, San Fernando, Chiclana de la Frontera, Puerto Real y Rota, a la Mancomunidad de Municipios de la Bahía de Cádiz. Además, forma parte del área metropolitana de la Bahía de Cádiz-Jerez, aglomeración urbana polinuclear de la que forma parte junto a Cádiz, Jerez de la Frontera, San Fernando, Chiclana de la Frontera y Puerto Real, siendo la tercera área metropolitana de Andalucía, detrás de las de Sevilla y de Málaga.

Se encuentra situado  22 km de la capital de provincia, Cádiz. En su término municipal se encuentra parte de la Base Naval de Rota.

Según la leyenda, la ciudad fue fundada por Menesteo, rey ateniense que participó en la guerra de Troya. Cuando terminó la guerra y volvía a casa, le habían asaltado su trono y tuvo que emigrar. Navegando sin ningún destino fue a parar justo a la desembocadura del río Guadalete y fundó la ciudad, Puerto de Menesteo. Este hecho histórico tuvo lugar en el 1184 o 1183 a.C, ya que la guerra de Troya tuvo lugar entre los años 1194 y 1184 a.C, aproximadamente unos 3.200 años.

Según algunos arqueólogos la primera Gadir, como primera aglomeración urbana o centro de negocios, se construyó en lo que hoy es el Castillo de Doña Blanca, dejando lo que hoy es Cádiz como recinto sagrado y su posterior utilización como casco urbano a los s.VII-VI.

La ciudad fue trasladada a su emplazamiento actual en época imperial romana, como lugar del Portus Gaditanus. Coincidiendo con la construcción del nuevo canal de desembocadura del Guadalete, promovido por el Patricio Gaditano Lucio Cornelio Balbo el Menor, hacia el año 19 a. C.  Situando el Cardum o calle principal (calle larga) paralela a la nueva ria y perpendicular al Decumanum en el recorrido de la Via Augusta6 que entraba en la ciudad por el puente construido sobre el ‘Canal de Balbo’ del Guadalete (cerca de la plaza de la Herrería).

El Puerto de Santa María es conocido como La Ciudad de los Cien Palacios, aunque el paso del tiempo y la dejadez han provocado que muchos de estos elegantes edificios hayan quedado prácticamente en la ruina. Producto de la actividad comercial con la América Española o Indias en los siglos XVII y XVIII se levantaron en la localidad auténticos palacios adaptados a las necesidades de los grandes comerciantes que también recibían el nombre de Cargadores de Indias.

Tiene como patrón a San Sebastián y a San Francisco Javier, como patrona Nuestra Señora de los Milagros.

En la actualidad se llevan a cabo importantes proyectos en la ciudad, como la unión de ambas riberas del río y la remodelación del centro de la ciudad.

Los primeros vestigios de asentamiento en El Puerto de Santa María son del Paleolítico Inferior; el yacimiento de “El Aculadero” así lo atestigua. En “Las Arenas” existe otro yacimiento del Mesolítico y, junto a la torre medieval de Doña Blanca, se excava actualmente un poblado fenicio cuya cronología se sitúa desde finales del siglo IX y comienzos del siglo VIII a. C. hasta finales del siglo II a. C. Se han hallado restos de murallas, necrópolis y viviendas y se consideraba uno de los puntos clave en las rutas comerciales.

La civilización romana también habitó en estas tierras, se hallaron restos de esta cultura al realizar la remodelación de la Plaza de Isaac Peral, situada en el centro de la ciudad. En ella se encontraron esqueletos y algunos objetos como son anillos, vasijas, etc. Era el punto donde se encontaba la Vía Augusta en Ad Portus, donde el víario seguía en dirección de Hasta Regia.
En el año 711 los musulmanes se enfrentaron al ejército visigodo en la batalla de Guadalete, que supuso la entrada de los árabes en la península. A partir de ese momento, la ciudad pasó a formar parte del territorio musulmán con el nuevo nombre de Amaría Alcanter, Alcanate o Alcanatif, que algunos investigadores traducen como Puerto de las Salinas, Arco o Puente. Por entonces solo era una alquería dependiente de la vecina Šeriš, la actual Jerez de la Frontera.

“A Alfonso X El Sabio (1221 – 1284) que hizo de El Puerto de Santa María concejo independiente mediante otorgamiento de carta-puebla fundacional en el año 1281 y dedicó a la imagen que se conserva en el interior de este santuario fortaleza  de sus cantigas conocidas como El cancionero de Santa María de Porto”

En 1260, Alfonso X el Sabio conquistó la ciudad a los musulmanes y le cambió el nombre árabe de Alcanatif por el de Santa María del Puerto. Este hecho es el argumento del texto de la Cantiga de Santa María nº 328, que forma parte del Cancionero de Santa María del Puerto. Dicho monarca organizó el repartimiento de las tierras y otorgó la Carta Puebla, pasando a formar parte desde entonces de la Corona de Castilla, como territorio del Reino de Sevilla. En 1279 Alfonso X otorgó a la Orden de Santa María de España el señorío de El Puerto de Santa María, aunque la orden desapareció en 1280. Sancho IV se lo vendió en 1284 a Benedetto Zaccaría, a quién Guzmán el Bueno compró la mitad en 1295 o 1299, dependiendo de la fuente. En 1306 esta mitad fue aportada como dote por Leonor de Guzmán, nieta de Guzmán el Bueno, a su matrimonio con Luis de la Cerda. En 1357 se unificó todo el municipio bajo el mismo señorío y en 1369 Bernardo de Foix, marido de Isabel de la Cerda, recibió el condado de Medinaceli, origen de la casa nobiliaria homónima. En 1479 sus descendientes recibieron el título de condes de El Puerto de Santa María.


Cristóbal Colón entre 1483 y 1486 (aunque algunos investigadores apuntan al periodo 1490-91), fue huésped de los señores de El Puerto y recibió aportación para emprender el viaje que le llevaría al descubrimiento del Nuevo Mundo. Colón también estuvo en El Puerto en 1493, preparando el segundo viaje. Aquí se pertrechó la Santa María, propiedad del marino Juan de la Cosa, que fue piloto de Colón en 1492, y que en 1500, en El Puerto de Santa María, fecha el primer mapa que incluye América.

Al hablar del Descubrimiento de América hablamos de un acontecimiento que engloba multitud de aspectos. Por una parte, el hecho científico en el que se constata la teoría de la Tierra como esfera; por otro lado, el cambio que a partir de entonces acontece en el orden económico y político mundial. Y por último, el encuentro de mundos, nuevos entre sí, que hasta entonces no habían tenido contacto, o al menos de un modo muy evidente. Estos tres aspectos se hacen más palpables en las ciudades que estuvieron directamente implicadas en este acontecimiento, como es el caso de El Puerto de Santa María.

Ya a principios del siglo XVI, las calles de la ciudad se convierten en una aglomeración de comerciantes que vienen del Nuevo Mundo, siendo el Puerto de Santa María uno de los primeros lugares en donde se puede ver y comprar los productos de la otra parte del océano. Su infraestructura en astilleros, instituciones de comercio y formación de marineros y navegantes, la situó por delante de la mayoría de ciudades portuarias.


A mediados del siglo XVII, tras la Conspiración del Duque de Medina Sidonia, el Puerto reemplaza a Sanlúcar de Barrameda como sede de la Capitanía General de la Mar Océana,  por lo cual los acontecimientos políticos y bélicos del Atlántico pasan a hacerse notar de una forma muy directa en la evolución de la ciudad.

Su condición mercantilista la configuró como residencia de comerciantes (Cargadores a Indias), que, al construir sus lujosas viviendas, conformaron un conjunto monumental jalonado de Casas-Palacios con una estructura de entreplanta adaptada a su administración y diversos edificios civiles y religiosos, de los que aún podemos disfrutar en su mayoría.

Y por último, y no por eso menos importante, el devenir de esta ciudad, acostumbrada a recibir viajeros procedentes de todos los rincones del mundo, y la variedad de orígenes de sus pobladores, la convirtió en un lugar donde todos aquellos que se acercan encuentran un poco de su propia historia.

Durante los siglos XVI y XVII, El Puerto es invernadero y base de las Galeras Reales y sede de la Capitanía General del Mar Océano, como ya hemos comentado. Este hecho determinaría su protagonismo en la preparación de importantes expediciones navales de carácter militar. Es de interés visitar la plaza de las Galeras Reales, centro neurálgico de la vida de la Ciudad en el pasado y del turismo en la actualidad.

Proclamado rey Felipe V, la ciudad pide su incorporación a la Corona, lo que sucede el 31 de mayo de 1729, en que la Corte se traslada a veranear aquí ese año y el siguiente. El carácter veraniego se pone de moda en la ciudad cuando, en 1729 y 1730, Felipe V, el primero de los Borbones, la escoge como residencia oficial veraniega


El siglo de las luces, con una importante actividad mercantil y un gran número de ilustrados magnates asentados en la ciudad, daría paso en los primeros años del siglo XIX a una ciudad convertida en cuartel general del ejército francés durante la Guerra de la Independencia, bajo el reinado de José Bonaparte (1810 – 1812).

Durante el reinado de Fernando VII (1814–1833), en el periodo del trienio liberal (1820-1823), El Puerto es nuevamente ocupado y tomado como cuartel general por tropas de la Santa Alianza, ejército francés conocido por los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando del duque de Angulema, con el fin de acabar con la resistencia liberal refugiada en Cádiz y libertar al rey Fernando VII. Liberado el rey, éste desembarca en El Puerto y deroga la Constitución de 1812, imponiendo de esta forma el poder absoluto de la corona.

A partir de este momento, los avatares de la historia, las sucesivas desamortizaciones religiosas y civiles, los cambios sociopolíticos de cada momento, así como el desarrollo de la industria bodeguera, provocan la expansión de la economía local y el espacio urbano, marcando la vida y las gentes de esta ciudad.
Tras un fuerte período de recesión con la pérdida de las últimas colonias de ultramar del imperio español, en el siglo XX se optó por nuevas vías para la expansión económica y para ello se explotó el comercio del vino con prestigiosas bodegas instaladas en la ciudad, además se mejoraron las infraestructuras para potenciar el turismo que han sido su principal fuente de ingresos de la ciudad hasta nuestros días.  Las últimas elecciones antes de 1923 redundan en un ayuntamiento formado por personas de las clases más acomodadas de la ciudad.

Claro ejemplo del desajuste en la política local es la formación del Somatén, de fuerza paramilitar, que contó principalmente con un apoyo local de carácter simbólico y propagandístico. También cabe destacar el funcionamiento de la Unión Patriótica, fundada con intención de moderar el dominio total de la oligarquía en la industria vitivinícola. Tuvo un éxito muy discreto.

Durante la Segunda República el Penal de El Puerto cobra una fama durante los años de la II República y más tarde con la dictadura militar franquista al albergar entre sus muros presos políticos de relevancia nacional.

En la arquitectura de El Puerto de Santa María han dejado constancia las civilizaciones que han habitado la ciudad, con un conjunto monumental muy atractiva, tanto en edificios religiosos como civiles, con influencias tanto de romanos como árabes, etc. En el patrimonio histórico-artístico de la ciudad pueden observarse varios estilos como gótico, mudéjar, barroco, rococó, neoclasicismo, etc.


Se levanta en la parte alta de la ciudad, y su fábrica está documentada desde el año 1486, coincidiendo con la etapa de apogeo constructivo que fomentan los Duques de Medinaceli, señores jurisdiccionales de la entonces villa y promotores de esta obra. Como la mayoría de los grandes edificios de esta zona y la propia Catedral de Sevilla, la iglesia se construye con piedra arenisca procedente de la sierra de San Cristóbal. El primer Maestro de Obras de esta iglesia del que se tienen noticias es Alonso Rodríguez, quien trabajaba por entonces en la catedral hispalense y en algunas otras iglesias de aquella diócesis, así como en el Monasterio de la Victoria de esta localidad, de financiación ducal, de 1504. En el año 1493 el templo ya se encontraba abierto al culto, aunque aún tardaría años en concluirse. De esta primera etapa se conserva la fachada de los pies o Del Perdón, de estilo gótico tardío; quizás inacabada por A. Rodríguez, o puede que arruinada, como otras partes del templo, a raíz del terremoto de 1636.

Se inauguró el templo reconstruido, aunque no definitivamente terminado, en el año 1671. Del interior de la iglesia, donde existen muchas e interesantes obras de arte, se pueden destacar el magnífico retablo de plata mexicana realizado en 1682 por el platero José Medina en San Luis de Potosí (México), situado en la Capilla del Sagrario; el retablo barroco del siglo XVI de la Capilla de la Virgen de los Milagros, de la escuela de Pedro Duque Cornejo; la sillería del Coro, atribuida a Juan Bautista Vázquez El Joven, y el baldaquino monumental de estilo neoclásico levantado en el centro del presbiterio a finales del siglo XVIII por el reconocido arquitecto local Torcuato Benjumeda.


El Castillo de San Marcos de El Puerto de Santa María se construye a partir de una antigua mezquita islámica que se transforma en iglesia fortificada en tiempos de Alfonso X El Sabio hacia el año 1264, quien refuerza su cimentación aprovechando los restos de un edificio romano próximo, dotándolo de cubiertas abovedadas y fortificando el santuario con cuatro torres, dos de planta hexagonal y las otras dos de planta cuadrangular, utilizándose la planta baja de las primeras como capilla mayor para la Virgen de los Milagros. Aún se conservan el muro de la quibla donde se situaba el mihrab y el aspecto almohade de la construcción, que se hace patente en las líneas horizontales y lisas con resalto de la parte alta que remata exteriormente la torre hexagonal y en sus bóvedas esquifadas. En esta iglesia instala el rey Alfonso X su nueva Orden militar de Santa María de España, que pronto desapareció al quedar fundida con la Orden de Santiago.

Cuando la ciudad se incorpora a la Corona de Castilla en 1729, la Casa de Medinaceli retiene la propiedad del castillo que es clausurado en 1868 y abandonado hasta su restauración, por los años 40 del siglo XX. Las circunstancias de la construcción de esta iglesia-fortaleza quedaron reflejadas en las Cantigas de Alfonso X, y mucho más tarde, en 1823, su estado queda minuciosamente descrito en la obra de Fernán Caballero “Un servilón y un liberalito”, novela que queda ambientada en este viejo castillo-santuario.

Son muchos los monumentos religiosos que se pueden visitar:

 


Monasterio de la Victoria, antiguamente usado como prisión, el Penal de El Puerto
Ermita de Santa Clara
Convento del Espíritu Santo, ss. XV-XIX
Convento de San Francisco (s. XVI)
Convento de San Agustín. S. XVI.
Convento de la Purísima Concepción. S.s. XVI-XVIII.
Convento de Santo Domingo. S. XVII.
Convento de Las Esclavas. S. XVIII.
Convento de las Capuchinas. S. XVIII.
Convento de Las Carmelitas. S. XIX.
Iglesia de San Juan de Dios. S.XVII.
Iglesia de San Joaquín. S. XIX.
Hospital de la Divina Providencia. S. XVIII.
Ermita de los Caminantes. S. XVIII.
Capilla de la Aurora. S. XVIII.

Palacios

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Palacio de Araníbar.
Casas-palacio de Cargadores a Indias (ss. XVII-XVIII)
Palacio de los Álvarez-Cuevas, posteriormente de los Bernabé-Madero.
Casa Vizarrón
Otros monumentos dignos de visitar son:

Hospital San Juan de Dios
Fuente de las Galeras
Antigua Lonja de El Puerto (s. XVIII)

 


Monumento a Paquirri
Edificio San Luis Gonzaga
El Vapor de El Puerto
Complejo endorreico del Puerto de Sta. María
Conjunto urbano bodeguero Campo de Guía (s. XIX)
Plaza de Toros de El Puerto

Parque Calderón
Parque de Europa
Parque de la Vitoria
Parque del Vino Fino
Parque de La Arboleda
Plazas y alamedas[editar]
Plaza de España
Plaza Isaac Peral
Plaza Polvorista
Plaza del Ave María
Plaza de la Cárcel
Plaza de la Herrería

Yacimientos
Yacimiento arqueológico de Doña Blanca  y el Aculadero, popularmente llamado la colorá.

La principal actividad económica del puerto, ha sido tradicionalmente la pesca y las industrias relacionadas con dicha actividad, como las conserveras, rederías, salinas, etc.; si bien actualmente es destacable el sector terciario y, dentro del mismo, el turismo internacional y el nacional o de veraneantes, que principalmente es de playa durante todo el verano. La hostelería destaca como sector dinamizador de esta ciudad gaditana. Tiene un significativo desarrollo comercial en el centro e importante en su periferia, albergando algunos de los mayores centros comerciales y de ocio de la Bahía de Cádiz.

También destaca por su pasado histórico, su repercusión socioeconómica y su huella en el urbanismo  portuense la industria vitivinícola, fundamentada en la producción de Vino Fino de gran calidad y alto prestigio internacional de la denominación de origen “Jerez-Xeres-Sherry”. Las principales bodegas de la ciudad son: Osborne, Terry, Caballero, 501, Gutiérrez Colosía, Grant y Obregón. Se ha creado como un recurso de enoturismo, la Ruta Urbana del Vino y Brandy de El Puerto.

En la ciudad está el centro “El Toruño”, perteneciente al Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA), así como instalaciones petrolíferas de CLH,desde la que empieza el oleoducto a Zaragoza.

En la actualidad cuenta con 5 centros comerciales: El Paseo, Vistahermosa, El Ancla, Las Redes y BahíaM