Entre los muchos pueblos con encanto que podemos encontrar en Andalucía, nos vamos a quedar hoy con Lucainena de las Torres localidad y municipio español de la provincia de Almería.

Lucainena de las Torres es un espectacular pueblo de estampa blanca e inmaculada amenizada por el calor y cercanía que desprenden sus vecinos al hablar con ellos. Nada más entrar en el pueblo llama la atención, sin duda alguna, el exquisito cuidado con el que se mantienen sus calles y fachadas de las casas así como la delicadeza con el que sus vecinos adornan sus viviendas con flores. Flores que pintan la estampa del pueblo con colores vivos como si de un lienzo se tratase e infunden en el ambiente un aroma que hace del paseo por sus calles una experiencia inolvidable. Lucainena de las Torres es sin duda una joya a descubrir.

A esta población  le fue concedido el Primer premio de Embellecimiento de los Pueblos en 1998; y es que no hay un solo rincón en el que se rompa la armonía y la belleza que se vislumbra por doquier, mediante el conseguido contraste entre el blanco inmaculado de las fachadas de las viviendas y el intenso verdor que proporcionan la infinidad de plantas que decoran esquinas, puertas y ventanas.

Es indudable que la iniciativa del ayuntamiento de proporcionar a los vecinos tiestos para colocar sus plantas ha tenido un enorme éxito, pues cada cual se ha aplicado en conseguir que su rincón sea el más bonito y agradable del pueblo. También el ayuntamiento es el artífice de dos interesantes iniciativas dirigidas a promocionar el turismo cultural: las obras de acondicionamiento de la antigua línea de ferrocarril para convertirla en una vía verde dedicada al paseo, el deporte y el ocio; y la próxima rehabilitación del entorno en que se ubica la batería de hornos que fundían el mineral proveniente de las minas de Sierra Alhamilla, con la restauración de uno de estos hornos de calcinación para que pueda ser visitado y entendido el uso al que estuvo destinado. En suma, dos intervenciones muy meritorias en arqueología industrial que nos demuestran que no hay pueblo pequeño, cuando sus vecinos son grandes en autoestima e inquietud.

Lucainena de las Torres tiene una bonita Historia. Los primeros pobladores se remontan al Neolítico, ya que se han encontrado varios yacimientos, atraídos por los metales de nuestras montañas.
Posteriormente se encuentran restos del periodo hispanorromano y hallazgos de abundante Sigilata, probablemente de la que fueron algunas villas en las que habitaba un “Lucanius”, de donde parece provenir el término de la Villa.


Del periodo Árabe, destacar que era una pequeña y tranquila Villa con su mezquita, y que su nombre era “Locaynena”, adscrita a la Cora de Bayyana, y que fue entregada a los Reyes Católicos en el año 1488.
Por aquellos años a la Villa le rodeaba una muralla, probablemente árabe con seis torres que guardaban a una torre principal en la que se refugiaban los habitantes en los asedios. De ahí el nombre de “Lucainena de las Siete Torres”, simplificado en nuestros días a “Lucainena de las Torres”. A este topónimo tradicionalmente le suponen un origen ibérico o hispanorromano, pero los cronistas y documentos de los siglos XV y XVI lo transmiten de distinto modo, como Locayna, La Caynera o Alocainona. Solamente los documentos oficiales de la creación de parroquias en los años de 1505 y 1514 dan el nombre de Lucainena, y se llama de las Torres por el castillo y las torres que la defendían durante la Edad Media; aunque en el siglo XIX, Madoz especifica Lucainena de las Siete Torres. El origen de este pueblo situado en Sierra Alhamilla es de época hispanorromana, constatado por los restos arqueológicos encontrados en los alrededores del lugar, posiblemente donde se ubicaba la villa del patricio Lucainus, nombre que define y origina el topónimo actual.

Durante la Edad Media, estando Almería islamizada, según Tapia Garrido, el pueblo se integra en la llamada Tierra de Níjar, la cual se extendía como un triángulo entre Cabo de Gata, Agua Amarga y Lucainena de las Torres, y compuesta por cinco lugares: Níjar, Huebro, Inox, Tarbal y Lucainena, con cabecera en Níjar que dio nombre a la comarca. El castillo y las torres que siempre han rodeado a Lucainena constatan su presencia a lo largo de siglos y completan su topónimo. La alquería musulmana surgida en un lugar privilegiado por sus aguas verá desaparecer su población, comenzando un nuevo período de su Historia.

Tras la victoria de los Reyes Católicos en 1489, se conceden estas tierras en régimen de señorío a don Enrique Enríquez, tío de Fernando el Católico. Este señorío se llamará Estado de Tahal, del cual formaba parte Lucainena junto con otros 13 lugares ubicados en la Sierra de los Filabres, excepto Lucainena, situado en Sierra Alhamilla..

El siglo XVI se caracterizará por conflictos sociales y políticos que provocarán una crisis económica y demográfica importante. Lucainena queda despoblada tras la expulsión de los moriscos en 1570 y, según el visitador, que viene en 1574 a organizar la comarca, apunta que antes de la rebelión había en el pueblo 436 habitantes moriscos. Aunque el libro de Apeo y Población que se realiza en ese año contiene pocos datos útiles del siglo XVI, se indica que el pueblo fue repoblado por 19 colonos, sin precisar su procedencia. En este siglo se lleva a cabo la construcción de la primera iglesia, en 1505, utilizando la antigua mezquita, que será abandonada después de la rebelión de los moriscos. Una prueba de estos conflictos con la población musulmana fue la invasión de Lucainena, en 1566 por el famoso pirata berberisco omar-al askenn, el cual desembarco en las negras atravesó las montañas hasta llegar a Lucainena y una vez allí saqueo la población, tomando como rehenes a más de 100 cristianos. Estos fueron llevados hasta Argel donde se negoció el rescate.El encargado de negociar dicho rescate fue el Conde Juan de caparros. En el siglo XVII se erige un nuevo templo bajo la advocación de Santa María, aunque su patrona es la Virgen de Montesión. Durante el siglo XVII el señorío de Tahal pasa, por enlace matrimonial o venta, al Marqués de Aguilafuente, también Duque de Abrantes, y pertenece al partido de Baza

A lo largo de siglo de oro y del siguiente, la escasa población se irá equilibrando, alcanzando según el Censo de Ensenada, de 1752, una población de 429 habitantes, y se recogen siete cortijadas, de las cuales aún quedan cuatro, Los Olivillos, Polopos, La Rambla Honda y El Saltador.

El siglo XIX se presenta con grandes cambios, la abolición de los señoríos y el auge de la minería, que aportarán un nuevo régimen municipal y un aumento económico que aún apreciamos en las construcciones llevadas a cabo en este época; al margen de las relacionadas con la minería, se realiza también la construcción del nuevo cementerio en 1837 Esta dinámica se verá reflejada también en la población, con un aumento de 1.205 habitantes en 1849, teniendo el máximo poblacional de su historia en 1900 con 2.455 habitantes. Según el estadista Madoz, hacia 1846, Lucainena pertenece al partido judicial de Sorbas, audiencia territorial de Granada, y caracteriza al pueblo como un lugar de 240 casas, con un terreno de buena calidad y fuentes y manantiales de buena agua potable y ferruginosa, pues abunda el terreno en minerales, siendo el principal el azufre, al Sur, en Sierra Alhamilla, donde se encuentran antiguas minas.

La vida se encaminó, desde la segunda mitad del siglo XIX, hacia una sociedad plural que vio su mejor reflejo en la amplia variedad de profesiones y oficios que proliferaron en la villa: abogados, procuradores, notarios, médicos, farmacéuticos, se simultaneaban con la principal actividad ancestral, la agrícola, aunque por estas fechas se cuenta con una amplia variedad de oficios por la existencia constatada de telares, molinos de aceite y harina, fábricas de jabón y aguardiente, alfarerías, además de un floreciente comercio: llegan a nombrarse hasta 15 tiendas de géneros diversos: especies, semillas, paños y ropa en general.

Gastronomía tipica de Lucainena son los Gurullos: una pasta elaborada a partir de harina de trigo, agua y azafrán, de forma ahusada y más o menos un centímetro de longitud, que se utiliza en numerosas recetas de las cocinas típicas de la cocina almeriense, norte de la provincia de Granada, y zonas de la cocina de Jaén, y de la de Murcia, en el sureste español.

Los gurullos se utilizan en diversos pucheros, en ocasiones como sustituto del arroz, de entre los cuáles el más conocido son los gurullos con conejo o liebre y caracoles. Se elaboran tradicionalmente a mano, tomando pequeños pellizcos de masa y amasándolos entre las palmas de las manos, para darles forma de granos de arroz pero de tamaño mayor.

Fiesta de San Sebastián

La tradición de estas fiestas manda en el calendario que su celebración sea el tercer fin de semana del mes de enero (aunque realmente el día del Santo sea siempre el 20 de enero).

Esto es debido a que como es lógico, formando parte de la fiesta, se realiza una misa y su correspondiente procesión por las calles del pueblo y ésta se celebra siempre en domingo, de tal forma que pocas veces coincide con el día 20. Es por ello, que se decidiera poner un domingo fijo en el calendario y de esa forma saber con antelación cuando se celebra.

Los patrones de Lucainena de las Torres son la Virgen de Monte-Sión y San Sebastián.

Normalmente los festejos comienzan el sabado con una verbena popular, que antaño se realizaba en la plaza del pueblo y que después de la construcción del salón social y debido a las gélidas temperaturas de la época, se viene desarrollando en dicho recinto cerrado.

Allí la gente se divierte, baila, bebe en honor al Santo Patrón, hasta bien entrada la madrugada, aunque no demasiado tarde, ya que al día siguiente espera el plato fuerte de la fiesta.

Así pues, el domingo se realiza, en primer lugar, la misa en honor al Patrón y posteriormente se procesiona al Santo por las calles de Lucainena.

La nota curiosa y peculiar del festejo, es el hecho por parte del sacerdote, de la bendición de roscos de pan que la gente elabora y trae a la iglesia y que posteriormente se reparte para degustación de los presentes.

Pero es importante reseñar que no todas las roscas se deben comer, puesto que la tradición impone que la gente le debe tirar las roscas de pan desde las calles, casas y balcones intentando que toquen al Santo, a su vez, la gente que va siguiendo la procesión, las van recogiendo y estas roscas que se cojan, no deben ser comidas durante un año (hasta los festejos del año siguiente) de esta forma, el Santo traerá suerte a cada casa que lo cumpla durante todo el año presente.( la suerte debe ser que no se te rompa un diente cuando al año comas ese pan).

Así pues, son unas fiestas y una procesión sin duda peculiares y un motivo más para visitar y conocer a esta bella localidad del interior almeriense como es, Lucainena de las Torres.

Feria de la Virgen de Montesión

Con el repique de campanas, la tercera semana de septiembre comienzan las fiestas de la Virgen de Montesión que duraran tres días , viernes, sábado y el domingo que se realiza la Procesión de la Virgen.

La puesta de largo de las fiestas llegará con la inauguración de la Feria e iluminación extraordinaria de las calles y Plaza del Ayuntamiento. Justo después tendrá lugar la verbena popular, amenizada por orquesta , para después proceder a la lectura del pregón y la coronación de las Reinas y Místers de las fiestas, cerrándose la noche con una degustación de cava y pasteles.

El sábado el protagonismo será para los niños y jóvenes, con la celebración del Día de la Bicicleta , donde se sortearán regalos para todos los participantes. Como cada año, tendrá lugar una serie de juegos tradicionales en la Plaza del Ayuntamiento, , y atracciones infantiles en la pista polideportiva . El mismo sábado dará comienzo la Feria del Mediodía, y por la tarde será la tradicional corrida de cintas con bicicleta en la calle José García Galera, en las categorías infantil y juvenil, un torneo de fútbol sala entre solteros, casados y divorciados. El pasacalles y las carrozas serán las protagonistas a última hora de la tarde. Por la noche habrá nuevamente verbena popular con la orquesta Expresiones y el castillo de fuegos artificiales, que podrá ser visto desde la zona polideportiva y la calle Gaspar.

El último día de las fiestas al mediodía habrá una degustación de productos ofrecidos por varias empresas de la zona. Por la tarde, será la ofrenda floral a cargo de las mujeres de la asociación ‘Lucanius’, con la posterior misa en honor a la Patrona del municipio, la Virgen de Montesión, con una procesión que tendrá lugar después. Las fiestas pondrán su broche final por la noche.

 

Aun no estando en fiestas, esta localidad es una delicia pasear y disfrutar en cualquier época del año, les recomiendo que no se lo pierdan y encuentren un buen momento para visitarlo.